Dales una nueva oportunidad, todavía pueden ser útiles

En algunas ocasiones nos encontramos que cae en nuestras manos un mueble antiguo de madera noble, que aparentemente más que una utilidad puede parecernos un estorbo, pero si echamos un poco de imaginación, y tenemos en cuenta que no andan los tiempos como para despreciar nada, podemos ponernos manos a la obra e intentar restaurarlo.

Lo primero que debemos hacer es analizar el estado en que se encuentra, sobre todo para verificar si alberga algún tipo de parásito de la madera y erradicarlo. De haberlo, suele ser carcoma, con lo cual podemos adquirir en el mercado algún producto que la elimine antes de avanzar.

Una vez eliminada la plaga, de haberla, hay que intentar lograr que vuelva a servir para lo que estaba diseñado inicialmente, y por tanto debemos ajustar bien todas las piezas que lo mantienen en pie y le aportan su funcionalidad original. Para ello debemos sustituir tornillos o clavos oxidados, limpiar y fijar bisagras, encolar baldas o estantes, y rellenar con pasta de madera posibles fisuras o desgastes.

Una vez hayamos realizado estas tareas, debemos limpiarlo muy bien, y lijar para que todas las superficies, sustentos, y molduras adquieran un aspecto similar. Ya es el momento de aplicar una buena cera que nutra la madera, y una vez seca, aplicar un barniz del color similar al de la madera.

Las operaciones de limpieza, encerado, lijado y barnizado puede ser necesario que debamos repetirlas varias veces, ya que dependiendo del estado de la madera el resultado final depende de ellas.

 

Finalmente ya podremos disfrutar del mueble con la satisfacción de haberle dado unos años más de vida.

Imagen |  lapipadelindio- hogar-y-jardin.practicopedia

 

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